Una hora con Edurne Pasaban es una lección de vida

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Reconozco que, desde siempre, siento cierta fascinación por las personas capaces de superar barreras que parecen infranqueables. Hace ya bastante tiempo que aprendí que los límites nos los ponemos nosotros mismos y que muchas veces son absurdos porque podemos ser mucho mejores de lo que nos creemos.

Lo que más me llama la atención de estas personas capaces de casi todo, no es que sean puedan subir el Everest, ganar Roland Garros o dirigir una compañía con 20.000 empleados. Me parece mucho más duro el precio que en muchas ocasiones han tenido que pagar para conseguirlo. Tener metas tan exigentes te obliga a sacrificar buena parte de tu vida personal, y a eso si que no estamos tan dispuestos. Ayer tuve la suerte de participar, gracias a la invitación de Navarra Capital, en una conferencia que impartió Edurne Pasaban en Pamplona. Es la primera mujer en la historia en subir las 14 montañas de más de 8.000 metros, ‘los 14 ochomiles’. Ha colaborado con el programa que se emite en TVE, ‘Al filo de lo imposible’. Es ingeniera técnica industrial y posee un máster de negocios en ESADE de Barcelona. Ha dedicado gran parte de su vida a la empresa familiar dedicada a la construcción de maquinaria mientras lo compaginaba con su afición, el alpinismo. Y por si fuera poco, es propietaria del restaurante Abeletxe en Guipúzcoa.

He asistido a muchas conferencias. He escuchado a muchos ponentes. Edurne me encantó. Es auténtica. Nos habló de sus ambiciones, de sus miedos, de sus depresiones, de su familia y, sobre todo, de su gran equipo, formado por buenas personas capaces de jugarse la vida por ayudar en el descenso a una compañera (en este caso la propia Edurne)  que no puede valerse por sí misma. Estoy seguro de que todos los que estuvimos ayer en esta charla aprendimos mucho. A mi me gustó Edurne, hablo de la persona, no de la himalayista. Y me gustó porque es de las que se exponen, de las que se “arriman al toro”. Como hizo ayer. Esperábamos escuchar a una superheroina contandonos sus gestas, pero nos emocionó mostrandonos su lado más débil, el que casi le hace morir a 8.000 metros por un desfallecimiento, el que casi le lleva al suicidio en plena depresión, el de su tristeza por no haber sido madre, el de una persona con inseguridades. Edurne es tan imperfecta como cualquiera de nosotros, pero sabe cómo vencer sus miedos. Por eso es admirable. Olé por ella!!!

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