Plomo en los bolsillos

No suportada-plomo_bb4dad4a-b627-4118-9823-ab20338e50d5elo utilizar este blog para comentar libros que he leído, pero de vez en cuando me gustan las excepciones. Y además éste es periodismo en estado puro. Hace ya tiempo que descubrí  a Ander Izagirre. La primera vez que oí hablar sobre él (año 2010) fue porque coincidimos en el ciclo de conferencias “Otras formas de vivir” organizado en Pamplona por Civivox. El venía de alguno de sus viajes por el mundo y yo de correr la maratón de Nueva York. Nos tocó compartir nuestras experiencias, aunque por separado, así que no llegamos a conocernos. Desde entonces he leído casi todo lo que ha publicado. Sus entrevistas y reportajes suelen ser un auténtico manual del buen periodismo, como esta conversación con Peio Ruiz Cabestany  o el recientemente premiado Así se fabrican guerrilleros muertos.

Sin embargo, tenía pendiente leerme su libro “Plomo en los bolsillos”. Este fin de semana, por fin, me he devorado esas maravillosas, y breves, historias sobre el Tour de Francia que recomiendo a todo aficionado al deporte en general y/o al buen periodismo. No hace falta ser un apasionado del ciclismo. Yo no lo soy (tanto dopaje y tanto pinganillo acabaron matando mi ilusión) y me ha encantado.

El título hace referencia a Ander Pélissier, ganador del Tour de 1923, que protestaba contra la dureza del reglamento: «Pronto nos colocarán plomo en los bolsillos». También al pequeño Robic, ganador del 47, que se cargaba de plomo para bajar más rápido. El sufrimiento que impone el Tour es de plomo, y también es de plomo el empeño de los ciclistas. En ese equilibrio se mueven los dieciséis episodios de este libro, desde las victorias y derrotas más legendarias hasta las malandanzas de los primeros corredores del Tour; historias trágicas como las últimas 40 pedaladas de Tom Simpson antes de morir en el Mont Ventoux o divertidas como la de Vicente Blanco, un cojo bilbaíno que se dopaba con bacalao y que pedaleó hasta París para salir en el Tour. Desfilan los duelos memorables entre Coppi y Bartali, Anquetil y Poulidor, Kübler y Koblet, Merckx y Ocaña o las hazañas de Induráin, Hinault y Amstrong, pero también secundarios como Walkowiak, que se arrepintió de ganar el Tour o el argelino Zaaf, que a las puertas de ser el primer africano en ganar una etapa del Tour se emborrachó y cayó mareado. Muy recomendable.

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